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Rafael Mondragón
Hola a todos. La semana pasada terminamos la primera parte de nuestro curso. Estoy muy contento con la forma en que estamos trabajando, y quiero darles las gracias por su entrega y su compromiso.

Las sesiones 5, 6 y 7 de nuestro curso estuvieron dedicadas a la preparación del primer trabajo final y a la lectura de La poesía de Johannes Pfeiffer. La quinta sesión fue observada por Itzel y Elisa (si no pueden leer lo de Elisa, bájenlo de aquí) (gracias a Alex por ese archivo). Por un error mío, no alcancé a subir estas minutas al blog, que en realidad pertenecen a la entrada pasada. Creo que ambas son excelentes observaciones por razones distintas: Itzel señaló cómo el ejercicio grupal con las dos versiones del poema de Rubén Bonifaz Nuño ayudó a que los participantes ganaran precisión en sus apreciaciones. Elisa mostró cómo el trabajo grupal depende de nuestra capacidad para desarticular la lógica que divide las participaciones en "lo correcto" y "lo incorrecto". Ambas señalaron también cómo el miedo de los integrantes del grupo crea dinámicas que dividen entre "lo que hacen ellos" y "lo que pensamos nosotros". Este señalamiento es el punto de partida para comenzar a trabajar de otra manera. La sesión 5, en donde hicimos nuestro primer ejercicio de análisis riguroso, nos preparó para entrar en el tema de las siguientes dos sesiones, el análisis de poesía, que trabajamos a partir del libro de Pfeiffer y de un cuestionario que les dejé que funcionaría como reporte de lectura.

En la sexta sesión nos dedicamos a revisar cómo nos habíamos sentido en la resolución del cuestionario. Aprovechamos el trabajo previo que cada uno había hecho en clase para profundizar en la exposición de los conceptos fundamentales en torno de los cuales había girado el libro. En su observación, Itzel señaló cómo esa clase fue un parteaguas definitivo en la dinámica del grupo. Participaron personas que no lo habían hecho antes. La gente tuvo oportunidad de participar utilizando los ejemplos de sus propios trabajos de investigación, y de exponer las reflexiones de su cuestionarios. El trabajo de taller comenzó a rendir sus primeros frutos. A su vez, Estefanía señaló el papel que jugó la risa y el aprendizaje a través de la acción para deshacer la tensión y ayudar en la creación de un clima receptivo. También mostró cómo las distintas participaciones de cada quien ayudaron a profundizar en la reflexión colectiva o, en contadas veces, aumentaron el nivel de ansiedad e incomodidad. Es interesante que ambas se hayan fijado en detalles similares, ¿no les parece?

La séptima sesión fue una sesión de "premio". Me sorprende que, en contraste con las observaciones anteriores, las dos personas que escribieron sobre esta sesión entregaron textos muy pequeños. A pesar de lo pequeño de su minuta, Enrique señaló con claridad que habíamos heredado el ambiente sereno de la sesión anterior. Es cierto que el ambiente de participación que habíamos logrado la clase pasada cedió parcialmente: muchos que habían tomado la palabra la abandonaron otra vez... Ariadna, por otro lado, señaló algo que me interesó especialmente de la sesión: por primera vez, todos los comentarios reconocían lo importante que había sido trabajar en grupo el ensayo que me entregaron. Por primera vez, había una conciencia de por qué teníamos el enfoque de aula con el que estamos trabajando.

Ésta es mi primera sistematización del proceso grupal en nuestra materia, y la primera vez que analizo a detalle aspectos importantes de ese proceso, tal y como aparecen en sus observaciones. ¿Qué les parece?

Les mando un saludo cordial. Nos vemos mañana en clase.
Rafael Mondragón
Las últimas sesiones estuvieron dedicadas a leer y releer nuestros trabajos finales.

  • El 6 de mayo se entregó la primera versión, y ese mismo día se explicó cómo funciona el "aparato crítico" de los textos académicos, es decir, cómo se hacen las notas, las citas y la bibliografía, y por qué son importantes. (También aclaramos algunas dudas sobre el formato de los trabajos).
  • El 13 y el 20 tuvimos una "réplica" de las primeras versiones de los trabajos: fui regresando cada trabajo con mis comentarios, e hicimos una revisión de los problemas más comunes de cada uno. Al mismo tiempo terminé de explicar el tema de "aparato crítico", ahora a partir de las dudas que habían surgido en la elaboración de las primeras versiones.
  • El 27 me entregaron su versión final, e hicimos una dinámica de evaluación colectiva del curso...

Vanesa (con una "s") hizo la observación de la clase del 13 de mayo...  



Si quieren revivir la experiencia del semestre, aquí van los enlaces a cada una de las entradas de este blog:


Trabajamos mucho, ¿no creen?

¡Gracias a todos! Fue un hermoso semestre. 

Aviso (05/06/2013): ya subí todas las calificaciones. Si alguno tuvo algún problema, déjeme un mensaje por este medio. También le aviso a María de los Ángeles Antonio Sánchez, autora de un excelente trabajo sobre el teatro experimental de García Lorca, que no pude ponerle su calificación porque no aparece como inscrita en mi grupo :-(

Rafael Mondragón
Las clases 9, 10 y 11 estuvieron dedicadas a la construcción del "estado de la cuestión", es decir, la investigación sistemática de bibliografía secundaria sobre el autor, la obra y el tema que estamos investigando, y la elaboración de un "mapa" con las líneas de investigación fundamentales sobre esos puntos.

El 15 de abril explicamos el tema de manera teórica. El 22, nos dedicamos a un ejercicio colectivo en bibliotecas, por equipo, a partir de juegos que les iba dejando para utilizar las bases de datos, las historias de la literatura, las tesis y los diccionarios especializados. De ahí salieron dudas que trabajamos la clase siguiente. El 29 hicimos la retroalimentación del trabajo práctico realizado el día 22, y vimos cómo dar solución a algunos ejemplos prácticos de los trabajos de algunos integrantes del grupo. Como esa sesión terminamos temprano, comenzamos el siguiente tema, que es el de la elaboración del aparato crítico.

Trabajamos sobre este tema hasta el final del semestre, porque el objetivo fundamental de la lectura de bibliografía secundaria es fortalecer y afinar las propias impresiones de lectura, y no sustituirlas por lo que dice tal o cual crítico prestigioso...

Tenemos problemas con los archivos de las observaciones de estas clases. En lo que logro arreglar los archivos faltantes, subo éste, que tiene las impresiones de Alonzo sobre la clase del 29.

Rafael Mondragón
Ésta es la sistematización de nuestras clases 5, 6, 7 y 8, que ocurrieron los días 4 y 11 de marzo, y 1 y 8 de abril. A partir de ella, nos dedicamos a trabajar el análisis de los textos.

La tarea de la clase anterior había sido comenzar el trabajo sobre nuestros ficheros, que, como se explicó desde la clase del 18 de febrero, serían una herramienta para sistematizar nuestra experiencia. Se le pidió a los estudiantes que se reunieran en sus talleres a leer los fragmentos de texto fichados para cada trabajo, a comentar las sensaciones y experiencias a las que estaban ligados esos trabajos y a elaborar el análisis en torno de las atmósferas, imágenes, palabras y expresiones de cada fragmentos que estaría ligado a esa sensación o experiencia.

En esas clases, algunos estudiantes trajeron el resultado de su trabajo en taller, y lo expusieron en unas fichas grandes. Fueron ayudados por el profesor a profundizar en el análisis: se leyeron en voz alta los fragmentos de texto fichados; se identificaron imágenes y expresiones; se explicaron algunos recursos literarios que funcionaban en ciertos textos analizados, y se dio algo de bibliografía para profundizar en los temas. Así seguimos trabajando las sesiones siguientes.

Para complementar el análisis, leímos algunos ensayos que son modélicos en cuanto a su capacidad para analizar fragmentos de texto. Ellos nos sirvieron para profundizar en las reflexiones iniciadas con la lectura de Antonio Alatorre.

  • Erich Auerbach, Mímesis (leímos "La cicatriz de Ulises" y "La Dulcinea encantada"). 
  • Amado Alonso y Raimundo Lida, "Propósito de esta colección", en el libro de Karl Vossler, Leo Spitzer y Helmut Hatzfeld, Introducción a la estilística romance.
  • Dámaso Alonso, "Garcilaso y los límites de la estilística", que es un capítulo de su libro Poesía española.

Todos ellos son, además, grandes artistas. 


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Para complementar el tema, dedicamos un par de sesiones a hablar de qué es una edición crítica. Hicimos algunos ejercicios para mostrar el problema fundamental en nuestras ediciones, que es el de cómo se estableció el texto que estamos leyendo, es decir, cuál es la historia de la transmisión de ese texto y cómo fue posible que llegara hasta nosotros. Ejemplificamos a partir del análisis de dos ediciones que estaban siendo utilizadas por dos estudiantes: una muy reciente del Popol Wuj, a cargo del lingüista maya Sam Colop, y otra de la poesía completa de Roque Dalton.

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Zyanya hizo una observación bastante parca de la clase del 4 de marzo. Marisol y Paola hicieron la observación de la clase del 11. El 18 y el 25 no hubo clases, pero terminamos el tema el 1 de abril, cuya observación estuvo a cargo de Martín. Recordarán que el 8 de abril los regañé por no trabajar como debían: Alonzo cuenta esa historia vergonzosa.

Rafael Mondragón
Ésta es la sistematización de la cuarta sesión de clase. En ella trabajamos sobre los Ensayos sobre crítica literaria de Antonio Alatorre, A partir de él, discutimos lo que significa la "objetividad" en la crítica literaria; hablamos de la necesidad de hacernos conscientes de las propias experiencias que tenemos conforme vamos leyendo nuestros textos, y del método de "prueba" en los estudios literarios, que muchas veces depende de la capacidad de reconstruir las experiencias y sensaciones que determinado texto es capaz de producir, a partir del análisis de las palabras, expresiones, sonidos que ese texto tiene. Por eso en nuestra disciplina es importante citar y comentar las citas. Hablamos de la ética del trabajo crítico y de la necesidad de enriquecer nuestras propias vivencias para comprender con mayor riqueza los textos.

En el curso hemos seguido una apuesta pedagógica importante: trabajamos en círculo, en taller; construimos la clase entre todos; nos observamos mientras estamos trabajando, y hablamos de cómo hacemos para trabajar. Es una dinámica exigente, que pide el compromiso de todos, y por eso no siempre funciona bien. Muchas veces, hacemos pausas para reflexionar sobre la forma en que nos hemos acostumbrado a tomar clase, y sobre la necesidad de participar en clase de otra manera, que es paralela de la necesidad de asumir la vida de otra forma. En esa sesión ocurrió algo por el estilo, y nuestros dos observadores, José y Susana, escribieron excelentes textos sobre el tema. Ojalá disfruten sus textos.
Rafael Mondragón
Ésta es la sistematización de nuestra tercera clase. Estuvimos dedicados a tallererar las primeras historias de elevador, y a entrar al segundo tema: cómo elaborar fichas de trabajo que sistematicen las intuiciones, sensaciones y vivencias que tenemos conforme vamos leyendo. (Si ya no se acuerdan del formato de las fichas, revisen el libro de Carmen y Magdalena Galindo que está en la bibliografía del programa).

El guión didáctico para trabajar las fichas es muy sencillo:

  1. Releer el texto que quiero trabajar, pero ahora con la mirada puesta en las reflexiones que apunté en la historia de elevador. 
  2. Ir subrayando y haciendo notas conforme leo. Poner atención en lo que ocurre en mí mismo en ese proceso. A la hora de la hora, se trata de un ejercicio para visibilizar mi experiencia. 
  3. Después de haber terminado la labor de anotado y subrayado, pasar a fichas cada subrayado, a razón de uno por ficha. Ocupar el centro de la ficha. Añadir la clave bibliográfica que indica de dónde tomé el subrayado. 
  4. Releer las fichas. Preguntarme por qué subrayé lo que subrayé. Intentar añadir en  la esquina superior derecha una clave de contenido, que está formada por algunas pocas palabras relativas a cuál es el tema que aparece en la ficha, la experiencia que me provoca el fragmento, etcétera. Eso después me permitirá reordenar el fichero, no a partir del orden del libro, sino a partir de un orden de temas relacionados entre sí
  5. Releer las fichas en relación a su clave. Preguntarme cómo en ese fragmento de texto se construyó la sensación o experiencia de la que habla mi clave. Identificar palabras, metáforas, frases, que sirven para construir esa sensación. Señalarlas.
  6. Escribir un pequeño comentario que explique por qué señalé lo que señalé.

La tarea fue preparar esas fichas en grupo, a partir de una dinámica de tertulia literaria donde cada quien llegaba a compartir sus subrayados y los demás compartían comentarios, sensaciones y experiencias.

En esta tercera clase  tuvimos dos tipos de dinámica: al principio trabajamos como taller; luego, como clase tradicional, para que yo explicara cómo se hacían las fichas. En ella comenzó a ser claro cómo las maneras tradicionales que tenemos para trabajar crean una especie de "inercia": todos tenemos voluntad de trabajar, pero nos cuesta tomarnos a nosotros mismos en serio cuando estamos en taller; apuntamos lo que dice el profesor, pero no las ideas trabajadas en grupo por la comunidad de estudiantes; el tema del miedo sigue estando muy presente, y se refleja en que, cuando llegamos a la parte donde el profesor se pone a trabajar las dudas del grupo, parece que nadie tiene dudas, pero cuando acaba la clase, todo mundo se acerca de manera individual a preguntar lo que no quería decir públicamente... Al final, incluso, muchos estudiantes se asustaron: pedí que entregaran las historias de elevador, y casi nadie la tenía lista.

Quizá no todos se dieron cuenta de que, en realidad, ello no representó ningún problema: en realidad, el resultado de la sesión fue muy positivo, porque tuvimos la oportunidad de verbalizar lo que nos estaba pasando como grupo. Allí se fundó un tipo de compromiso nuevo, que será fundamental para el trabajo que sigue. Nuestros dos observadores, Gaelia Díaz y Marcos Arellano, hicieron un excelente trabajo para señalar estos temas en sus respectivos textos, que nos regalan aquí para que podamos continuar la reflexión.

¿Qué les parece lo que escribieron Marcos y Gaelia?
Rafael Mondragón
Aquí va la segunda sistematización. Nuestra segunda clase fue el 11 de febrero, después de una semana de puente. En esa clase nos dedicamos a dos cosas:

  1. Terminar de preparar el programa. 
  2. Iniciar con el primer tema, que es la definición de un tema, la preparación de preguntas de trabajo y la reflexión en torno de su justificación. Para ello, utilizamos un recurso didáctico al que llamamos "historia de elevador", que comenzó a prepararse de manera individual en clase, y siguió preparándose en los talleres. Si quieren un resumen de cómo se hace la historia de elevador, pueden revisar esta entrada del año pasado
Beatriz me asistió llevando en el pizarrón la minuta de nuestra discusión colectiva. Ello sirvió de ejemplo, para que todos viéramos cómo se lleva una minuta. 

Esta vez tuvimos dos observadores: Alonzo Caudillo y Estéfany Villegas. Ambos pusieron atención en el lenguaje corporal de los miembros del grupo, la manera en que se maneja el poder y se crean sensaciones relacionadas con el miedo, la confianza, la empatía y la capacidad de escucha. Mis participaciones sirvieron para señalar cómo, en ese sentido, lo que un grupo elabora es también una experiencia estética colectiva, de una vivencia que nos constituye como sujetos, y que el arte de trabajar en equipo consiste en la visibilización de esas experiencias, de tal manera que nos hagamos capaces de cambiar lo que nos pasa. 

¿Qué les parecen las observaciones de Alonzo y Estéfany?
Rafael Mondragón
A partir del día de hoy, comienzo a hacer públicas las observaciones que hemos hecho de nuestro trabajo grupal. También aprovecho para hacer una síntesis de los contenidos que hemos ido trabajando clase tras clase: una sistematización.

El 28 de enero, como recordarán, fue nuestra primera  clase. Eramos muchas personas: 50 inscritos, y más de 10 oyentes... Comenzamos haciendo una dinámica para preguntarnos por qué estábamos allí. Hablamos de nuestra experiencia en Iniciación a la Investigación, y de los contenidos que nos gustaría trabajar. Al mismo tiempo, hicimos una reflexión sobre los "cómos" de las clases en la Facultad. Y comenzamos con algo importante: a partir de hoy, observaremos nuestros "cómos", nuestras formas de participar, de escuchar, de pensar en grupo... Nuestras maneras de construir experiencias afectivas en colectivo, "vibras" buenas o malas en el grupo, ambientes que permiten la participación o la inhiben.

En cuanto a contenidos, quedamos claros en una cosa: este semestre será un resumen de lo que usualmente se ve en dos semestres; cada estudiante trabajará en torno de un tema de investigación, y elaborará un trabajo paso a paso, desde la elección del tema hasta la revisión de la versión final; en torno de ese trabajo individual se irán explicando los temas. En cuanto a la dinámica de trabajo, decidimos lo siguiente: combinaremos la dinámica de taller con la dinámica de clase tradicional; dividiremos el grupo en talleres de escritura, y cada semana el taller se reunirá para hacer un ejercicio dado por el profesor en torno a una consigna, y además llevará una minuta de lo que ocurrió en su reunión; las sesiones en aula tendrán siempre la participación de un "observador", encargado de visibilizar lo que ocurre en nuestra dinámica grupal, y ello nos ayudará a construir mejores experiencias pedagógicas.

También presentamos a Betty, que será mi ayudante en las dinámicas grupales cuando dividamos al grupo en grupos más pequeños para trabajar en formato de taller.

Carmen Fuentes fue la primera encargada de observar lo que ocurría: los "cómos" de la clase. Nos regala este texto, donde están sus reflexiones sobre nuestra experiencia. A partir de su texto, Carmen y yo tuvimos un intercambio de correos electrónicos sobre la dificultad de usar la palabra "nosotros" cuando se enfoca un problema colectivo. Le decía a Carmen lo siguiente:
Siguiendo con la temática del "nosotros" y "lo nuestro," te cuento que lo único que me preocupó de tu texto fue la dificultad de escribir usando la primera persona del plural, es decir, que hablabas del grupo como si tú (y quizá, yo) no fuéramos parte de eso que estabas describiendo. Creo que es importante que la asunción de los problemas colectivos parta de la misma escritura, porque eso permite afiliarnos en la realidad que queremos transformar. Hace que nuestros compromisos alcancen otro nivel. 

Carmen me respondió con una carta entusiasta que profundizaba en este mismo tema.

¿Qué les parece su texto?